VIDEOJUEGOS

Los videojuegos son algunas de las nuevas tecnologías que más han revolucionado el mundo del entretenimiento entre mayores y pequeños. Es una industria en auge permanente que cuenta con millones de usuarios en todo el mundo. Constantemente aparecen en el mercado nuevos juegos o nuevas versiones de los ya existentes y consolas más sofisticadas que hacen el juego más vívido y real. Los videojuegos permiten jugar solo o en grupo e incluso ofrecen la posibilidad de jugar online con numerosos jugadores. El diseño de determinados videojuegos hace que su uso sea tremendamente divertido y estimulante y por ello, tengan un alto poder adictivo. Muchos de ellos fomentan la competitividad y someten al usuario a una estimulación constante. En el mercado existe una gran variedad de juegos que pueden clasificarse, en función de su contenido, en las siguientes categorías:

  • Juegos de acción: En ellos el jugador interactúa con diversos elementos y ambientes. A medida que se superan niveles la dificultad para controlar la situación aumenta. El objetivo final es superar el grado máximo de dificultad u obtener la máxima puntuación. Por ejemplo: Call of Duty.
  • Juegos de carreras: El jugador conduce un vehículo por distintos circuitos con el objetivo de llegar a la meta sorteando obstáculos más rápido que el resto de competidores. Por ejemplo: Need for Speed.
  • Juegos de estrategia: El jugador debe alcanzar una meta, para lo cual es necesario que analice la información que se va encontrando, gestione los recursos y tome decisiones. Por ejemplo: Command & Conquer.
  • Juegos de aventura: El jugador adopta el papel de un personaje que debe ir superando situaciones y pruebas para elaborar una historia. Por ejemplo: Super Mario Bros.
  • Juegos de deporte: El jugador se basa en las normas reales de un deporte (futbol, baloncesto, golf u otros), para jugar en un entorno virtual. Por ejemplo: Pro Evolution Soccer.
  • Juegos de simulación: El jugador asume un rol o personaje y con las distintas posibilidades del juego debe de construir su propia historia, eligiendo su forma de vida. Por ejemplo: The Sims.
  • Juegos de ritmo y baile: En ellos el jugador se mueve al ritmo del juego o la música. Por ejemplo: Singstar.
  • Juegos educativos: En este tipo de juegos el jugador aprende de manera lúdica diferentes materias (idiomas, ortografía, geografía, matemáticas…). Se incluyen en este grupo todos los juegos que permiten entrenar la memoria, la percepción o mejorar la agilidad mental. Por ejemplo: Brain Training.

En Europa se ha creado un código de regulación de videojuegos, el PEGI, cuyo objetivo es proporcionar información sobre los contenidos y las edades recomendadas de éstos. Antes de comercializar cualquier producto, sus creadores revisan el contenido y lo clasifican dentro de las categorías establecidas por este código. Los logotipos que indican la clasificación aparecen en la parte externa de la caja del producto, de forma fácilmente visible por los compradores. El código PEGI nos ofrece dos tipos de información: edad recomendada y contenidos del juego. Con respecto a la edad, es posible clasificar un juego dentro de cinco categorías (3, 7, 12, 16 y 18) que indican los años a partir de los cuales el juego se considera adecuado.

 PEGI 3: Señala que el contenido de los juegos con esta clasificación se considera apto para todos los grupos de edades. Se acepta cierto grado de violencia dentro de un contexto cómico (por lo general, formas de violencia típicas de dibujos animados como Bugs Bunny o Tom y Jerry). El niño/a no debería relacionar los personajes de la pantalla con personas de la vida real, los personajes del juego deben formar parte exclusivamente del ámbito de la fantasía. El juego no debe contener sonidos ni imágenes que puedan amedrentar a los niños pequeños. No debe oírse lenguaje soez, no debe contener escenas de desnudo ni hacer referencia alguna a la actividad sexual.

PEGI 7: Pueden considerarse aptos para esta categoría los juegos que normalmente se clasificarían dentro de la categoría anterior pero que además contengan escenas o sonidos que puedan asustar. Se permiten escenas de desnudo parcial, pero nunca en un contexto sexual.

PEGI 12: En esta categoría pueden incluirse los videojuegos que muestren violencia de una naturaleza algo más gráfica hacia personajes de fantasía y/o violencia no gráfica hacia personajes de aspecto humano o hacia animales reconocibles. También los videojuegos que muestren desnudos de naturaleza algo más gráfica. El lenguaje soez debe ser suave y no debe contener palabrotas sexuales.

PEGI 16 Esta categoría se aplica cuando la representación de la violencia (o actividad sexual) alcanza un nivel similar al que cabría esperar en la vida real. Puede incluir lenguaje más soez, contenidos relacionados con el consumo de drogas y la representación de actividades delictivas.

PEGI 18: La clasificación de adulto se aplica cuando el nivel de violencia alcanza tal grado que se convierte en representación de violencia brutal o incluye elementos específicos de violencia. La violencia brutal es el concepto más difícil de definir, ya que puede ser muy subjetiva pero, por lo general, puede definirse como la representación de violencia que produce repugnancia en el espectador. En cuanto al contenido, existen ocho descriptores: lenguaje soez, discriminación, drogas, miedo,  juego, sexo, violencia, en línea.

En la actualidad, muchas páginas Web contienen pequeños juegos. En estos casos, es posible que aparezca la etiqueta de PEGI OK, que indica que cualquier persona puede jugar porque el juego no incluye ningún contenido potencialmente inapropiado. También es posible encontrarnos con juegos fabricados en América y, que por lo tanto, presentan el sistema de clasificación americano. En este caso la organización que regula estas clasificaciones es la Entertainment Software Rating Board (ESRB). Los símbolos se encuentran igualmente en la parte inferior izquierda de la carátula o en la parte posterior de la página, con los siguientes patrones de medida:

  • E-C: Early-Chilhood (Primera infancia): Su contenido es apto a partir de los 3 años. No contienen material que los padres pudiesen considerar inapropiado. Son juegos programados específicamente para niños pequeños y generalmente con fines educativos.
  • E: Everyone (Para todos): Su contenido es apto para todos los públicos. Puede contener algo de caricatura, fantasía o violencia leve. Algunos ejemplos de estos juegos son la mayoría de los de Super Mario, Pokemon o Crash.
  • E10+: Everyone +10 (Para todos a partir de 10 años): Su contenido es similar al anterior, pero aquí el lenguaje y los contenidos son más sugerentes. Tienen más fantasía y violencia y las historias se vuelven más complejas. Algunos ejemplos son: Donkey Kong Jungle, Project Gotham Racing 3, Midnight Club 3, Shadow the Hedghehog o Lego Star Wars.
  • T: Teen (Adolescentes): El contenido es apto para personas de 13 años o mayores. La violencia es más explícita, el lenguaje llega a tener elementos de humor negro, aparece sangre, apuestas simuladas y algunas palabras de lenguaje soez. Ejemplos de esta clasificación son: Star Wars Rogue Squadron, The Legend of Zelda the Twilight Princess, Final Fantasy X o Tomb Raider, entre otros.
  • M: Mature (Adultos): Su contenido se dirige a mayores de 17 años. La violencia es intensa, más cruda, las escenas de sangre son explícitas, con decapitaciones o mutilaciones. El lenguaje es explícito, pueden aparecer el sexo, las apuestas, peleas o robos. El ejemplo más representativo de esta clasificación es la serie de Grand Theft Auto, Silent Hill y Resident Evil.

Hoy en día, los videojuegos se han convertido en una herramienta de ocio frecuente, en especial entre los más pequeños. Al contrario que con otras Nuevas Tecnologías, como Internet o el teléfono móvil, en el caso de los videojuegos son los más pequeños los que las utilizan con mayor frecuencia, en especial los menores entre 7 y 13 años (más del 80% de menores de esta edad son jugadores). A medida que aumenta la edad van abandonando este tipo de juegos. Los datos actuales señalan que entre los jugadores de videojuegos es muy superior el porcentaje de varones, si bien el porcentaje de jugadoras ha ido en aumento en los últimos años. Respecto al lugar de uso, lo mismo que ocurre con otras tecnologías, la mayor parte de los menores juega desde su propia casa. Además de la videoconsola existen otros soportes para jugar, como las máquinas de salas recreativas, los dispositivos portátiles, ordenadores o Internet. Los adolescentes utilizan preferentemente el ordenador y la consola para juegos adquiridos y, cada vez con más frecuencia los teléfonos móviles e Internet para juegos online. Los juegos preferidos de los menores son los de: acción, deportes, coches, carreras y aventuras.

Los videojuegos no suponen ningún riesgo para nuestros hijos en sí mismos, éste depende de su contenido y del uso que hagan de ellos. El ocio de nuestros hijos se caracteriza por ser cada vez más tecnológico, más pasivo y más individual. Es evidente que los videojuegos son divertidos y estimulantes para los jóvenes, pero por divertidos que sean, resulta muy poco recomendable que esta actividad monopolice el tiempo libre y de ocio de nuestros hijos. Es un riesgo que debemos evitar. El tiempo libre es una oportunidad de aprendizaje vital que potencia el adecuado desarrollo de los menores. Una buena gestión del mismo debe incluir actividades diversas: deportes, actividades en la naturaleza, actividades familiares, con amigos, eventos culturales, etc. Por ello jugar a videojuegos es una buena forma de invertir el tiempo libre, siempre y cuando no sea la única.  El exceso de tiempo dedicado a videojuegos acarreará problemas de diversa índole, desde dolencias físicas como dolores de espalda y molestias en los ojos, a problemas en el rendimiento escolar, pérdida de amigos o problemas familiares. Si los videojuegos acaparan el tiempo destinado a otras responsabilidades o actividades en general, obviamente estos problemas aparecerán a corto o medio plazo. Pero los riesgos no sólo se derivan del exceso de tiempo, también de una inadecuada selección de contenidos. Como hemos visto, en el mercado existe una amplia gama de juegos. Cuando no se hace una selección rigurosa y responsable de los contenidos puede suceder que el menor esté expuesto a contenidos que no le corresponden, como violencia o sexo. Algunos estudios revelan que los videojuegos de contenido violento pueden generar violencia, hasta el punto de que sucesos violentos –algunos de ellos conocidos por la prensa- están lamentablemente asociados al uso de videojuegos. El videojuego se convierte para el menor en una fuente de aprendizaje más, por lo que la exposición reiterada a contenidos violentos puede tener como consecuencia que el menor aprenda este patrón de resolución de conflictos. Una práctica habitual en nuestra sociedad es la adquisición de videojuegos de forma ilícita: descargas piratas o top-manta. Estas descargas tienen graves implicaciones legales recogidas en el Código Penal en los artículos 95 a 100, por atentar contra la Ley de Propiedad Intelectual. Por otra parte, la piratería puede resultar peligrosa. Las copias que se adquieren pueden dañar las consolas, presentar fallos o estar incompletas. Por otra parte este tipo de juegos suele venderse sin las debidas clasificaciones por edad, pudiendo dar lugar a que los menores reciban productos inadecuados para ellos.

Pautas de uso adecuado:

 Los videojuegos tienen ventajas e inconvenientes. Los siguientes consejos son una orientación para educar a nuestros hijos en un uso razonable y responsable de los mismos:

  1. Conoce las normas PEGI para elegir junto a tus hijos los juegos que les gustan, teniendo en cuenta que se ajusten a sus intereses y nivel evolutivo. Existen en el mercado muchos juegos con un alto contenido pedagógico que además son divertidos. ¡Busca este tipo de productos! En muchas ocasiones son los padres quienes compran los videojuegos para sus hijos. Infórmate previamente y haz una compra responsable.
  2. Respeta las edades recomendadas para cada videojuego. Debes tener siempre en cuenta la clasificación por edades y la descripción de contendidos que obligatoriamente tiene que aparecer en todas las carátulas. Esta clasificación y descripción responde a criterios acordados internacionalmente en el Código PEGI. Es indispensable tener en cuenta, si tienes hijos con edades diferentes, que lo que apto para uno puede no serlo para otro. Las videoconsolas de nueva generación incorporan la posibilidad de programar controles parentales, bloqueando la lectura de aquellos juegos que consideremos inapropiados.
  3. Muestra interés por los videojuegos de tus hijos. Esfuérzate por compartir con ellos el mundo de los videojuegos y jugar; es la mejor manera de entender qué función tienen para los jugadores. Esto te ayudará a comprender mejor sus factores de atracción, a valorar sus aspectos positivos y negativos, a mantener criterios adecuados a la hora de comprarlos y, en definitiva, a mejorar la comunicación en el entorno familiar. Es de gran importancia que la videoconsola no esté en el dormitorio del niño, donde puede encerrarse a jugar y permanecer aislado/a del resto de la familia.
  4. Enseña a tus hijos a controlar el tiempo que dedica a esta actividad. Los videojuegos están diseñados de manera que cuanto más tiempo se juega más interesante se pone el juego. Por ello al adolescente le resulta difícil decidir en qué momento apagar la consola, puesto que en cuanto ha conseguido un objetivo aparece el siguiente. De esta manera, dedican más tiempo del que tienen o deben a jugar. Enséñales a decidir el tiempo que van a jugar y a utilizar algún sistema de aviso (las consolas más modernas indican el tiempo que lleva jugando) para poner fin al juego.
  5. Supervisa que tus hijos no dediquen todo su tiempo libre a jugar con los videojuegos. Comprueba o anima a que, además de jugar, hagan otras actividades que también son divertidas. Es importante que compartan su tiempo de ocio con los amigos y que diversifiquen sus actividades. Recordemos que el buen uso del tiempo libre es un potentísimo factor de protección frente a las adicciones.
  6. No es recomendable utilizar las videoconsolas como recompensa o castigo, ya que se les otorga más valor del que tienen. El castigo debe estar directamente relacionado con la falta cometida, por lo tanto no emplees los videojuegos en respuesta a una mala conducta; tampoco los utilices como recompensa por una actitud positiva en el niño o ante unos buenos resultados escolares.
  7. Si observas que tu hijo se está poniendo nervioso o agresivo con un juego debes hacerle parar. Haz que descanse realizando otra actividad; es preferible que no juegue o que reanude el juego más tarde y más tranquilo.
  8. Ten en cuenta los riesgos ante desconocidos. Jugar online tiene dos posibilidades: una es competir por una clasificación con otros jugadores conectados -este tipo de juegos no conlleva ningún riesgo añadido-, otra es establecer conversación con otros jugadores. En este caso, nuestro hijo está hablando con desconocidos, por lo tanto hay que explicarle el riesgo al que se expone.
  9. Activa los controles parentales de las videoconsolas de última generación. Las principales consolas de videojuegos tienen la opción de conectarse a Internet para adquirir nuevos juegos, chatear o hablar con usuarios de todo el mundo y en algunos casos, navegar abiertamente por la red. Este tipo de consolas incluye la opción de activar un control parental para proteger a los usuarios no solamente del contenido en línea, sino de conversaciones con desconocidos y de juegos con contenido inapropiado. Vale la pena que te tomes un tiempo para familiarizarte con las medidas de seguridad que incluyen para proteger a los menores. Los equipos permiten limitar la clasificación de juegos aptos para los niños; por ejemplo, se pueden limitar los juegos para que sólo pueda utilizar los clasificados hasta una determinada edad. Utilizar un juego clasificado para una edad superior requerirá una contraseña. Las consolas PS3 y Xbox 360, adicionalmente, permiten restringir los DVDs que se pueden reproducir, atendiendo a la clasificación estándar de películas. Sin embargo, a pesar de las facilidades que ofrecen los controles parentales, hay que recordar que no siempre se puede estar pegado a los hijos y que la mejor forma de evitar que entren en conversaciones cuestionables o accedan a contenidos para adultos es hablando con ellos. Si juegan en línea, vale la pena hacer el esfuerzo de acompañarlos alguna vez, para conocer el ambiente en el que se desenvuelven.
  10. Enséñales a jugar de forma sana para evitar problemas físicos. Aprender a jugar de forma adecuada y sólo el tiempo preciso evitará, entre otras cosas, problemas físicos, como que tus hijos padezcan dolores de espalda por adoptar malas posturas, problemas de visión por estar demasiado cerca de la pantalla o jugar con la habitación a oscuras, o bien dolores musculares por la excesiva tensión en las manos.

Mensajes clave para los menores:

  1. Respeta la clasificación PEGI de los videojuegos.
  2. Procura ser coherente a la hora de elegir tus videojuegos, de forma que se ajusten a tus gustos e intereses.
  3. Antes de empezar, decide cuánto tiempo vas a jugar. La mayoría de juegos están diseñados de manera que cuanto más tiempo juegas, más interesante y emocionante se pone. Por lo tanto, es recomendable poner un avisador que suene cuando haya pasado el tiempo planificado.
  4. Planifica tu tiempo de estudio y tu tiempo libre. Es muy importante que tengas en cuenta que las actividades de tiempo libre se realizan siempre después de tus responsabilidades y obligaciones.
  5. Prioriza los juegos multijugador. Si vas a jugar, es mejor jugar con amigos que hacerlo solo. Pero recuerda que nunca debes permitir que unos miren mientras otros juegan. Si somos dos amigos y tenemos dos mandos, podemos jugar; pero si somos tres y sólo tenemos dos mandos, apagamos la consola y jugamos a otra cosa en la que podamos participar todos.
  6. Si estás cansado, enfadado o no has dormido bien, no es el mejor momento para jugar a videojuegos
  7. Si juegas online con otros jugadores conectados, recuerda que no debes hablar con desconocidos. No puedes saber quiénes son, ni su edad, ni sus intenciones. Asumes muchos riesgos con esta modalidad de juego. Bloquea a los jugadores que no conozcas.

Dra. Carmen Martínez.