Fuegos Pirotécnicos.

Se consideran artificios pirotécnicos los ingenios o artefactos cargados de materias o mezclas pirotécnicas, generalmente deflagrantes.

Se conoce como pirotecnia a los dispositivos que están preparados para que se produzcan reacciones pirotécnicas en su interior. Las reacciones pirotécnicas se producen por combustión no explosiva de materiales, que pueden generar llamas, chispas y humos. Los dispositivos pirotécnicos pueden contener también elementos para que ocurran algunas reacciones explosivas controladas. Los dispositivos pirotécnicos que tienen efectos visuales, sonoros y fumígenos son conocidos como fuegos artificiales y se emplean en exhibiciones, festejos, celebraciones, etc.

Las estimaciones a partir de la información recogida de la European Injury Database (IDB) de la Unión Europea (UE 28), indican que, cada año, aproximadamente 2900 niños de entre 0 y 14 años sufren lesiones relacionadas con fuegos artificiales lo suficientemente graves como para necesitar asistencia sanitaria de urgencias. Todos los países de la Unión Europea disponen de leyes que regulan la venta de fuegos artificiales a niños, pero dichas normas varían entre países y no se aplican correctamente en algunos de ellos.

En Noruega está prohibido lanzar fuegos artificiales en el centro de la capital, Oslo, y desde 2008 algunos tipos de fuegos están prohibidos. Desde que se promulgó dicha prohibición el número de lesiones en menores de 18 años disminuyeron notablemente.

Los niños son las víctimas de más de la mitad de las lesiones anuales relacionadas con dispositivos pirotécnicos. Los ojos, la zona de cabeza y cuello y las manos son las partes del cuerpo que más suelen lesionarse.

Clasificación de los fuegos artificiales

Los artificios pirotécnicos se clasifican en las siguientes categorías: F1, F2, F3 y F4 respectivamente (BOE núm. 267, de 7 de noviembre de 2015 Referencia: BOE-A-2015-12054) para que los fabricantes facilitaran información e instrucciones más claras:

  • Categoría F1: Son fuegos artificiales que apenas presentan riesgos y son casi inaudibles. Están diseñados para ser utilizados en zonas cerradas y comprende los elementos pirotécnicos para uso doméstico. Presentan un riesgo muy reducido y que están pensados para ser utilizarlos en áreas confinadas incluyendo el interior de edificios de viviendas. Edad mínima de 12 años.
  • Categoría F2: Son fuegos artificiales poco peligrosos y cuyo nivel sonoro es bajo. Destinados a ser utilizados al aire libre en espacios cerrados. Presentan un riesgo reducido. Edad mínima de 16 años.
  • Categoría F3: Son fuegos artificiales con un nivel de peligrosidad medio y un nivel sonoro no perjudicial para la salud. Su uso queda restringido a zonas amplias y abiertas. Edad mínima de 18 años.
  • Categoría F4: Son fuegos artificiales de riesgo alto y que solo pueden ser utilizados por profesionales. Su nivel sonoro no es perjudicial para la salud. Edad mínima de 18 años.

       La Alianza Europea para la Seguridad Infantil no recomienda la utilización de fuegos artificiales para uso privado debido al riesgo de lesiones y contaminación. Los fuegos artificiales deberían comprarse exclusivamente en tiendas que cumplan con los requisitos de seguridad para la venta de fuegos artificiales establecidos en la norma EN 15947.

       Los fuegos artificiales fabricados de manera ilegal (incluidos los confeccionados siguiendo instrucciones de internet) pueden ser defectuosos y explotar por accidente, aumentando de esta forma el riesgo de lesiones.

       Tras la compra, los fuegos artificiales se deben guardar en una caja metálica fuera del alcance de los niños hasta se vayan a utilizar.

Recomendaciones al utilizar fuegos artificiales:

  • No dejar nunca a los niños encender la mecha o jugar con fuegos artificiales.
  • Establecer un perímetro de seguridad desde donde los niños puedan ver los fuegos de manera segura.
  • No dejar que los niños menores de cinco años utilicen bengalas. Tener en cuenta que el contacto con una bengala encendida es igual al de la llama de una antorcha.
  • No perder los niños de vista en ningún momento siempre que se utilicen fuegos artificiales cerca.
  • Al comprar fuegos artificiales leer y seguir todas las instrucciones que incluyan.
  • Asegurarse de que toda la gente está fuera del rango de los fuegos antes de encender la mecha.
  • Encender fuegos artificiales exclusivamente en superficies llanas y regulares, alejadas de las viviendas cercanas, hojas secas o cualquier otro material inflamable.
  • En caso de que haya una hoguera junto a los fuegos artificiales, asegurarse de que está a un mínimo de 18 metros de distancia de las viviendas, árboles, arbustos, vallas y cobertizos cercanos.
  • Al encender la mecha, sujetar el dispositivo con el brazo completamente estirado. Tener especial cuidado en caso de viento.
  • No intentar nunca utilizar de nuevo fuegos artificiales que no funcionaron correctamente la primera vez.
  • Tener un cubo de agua o arena cerca, por si se produce un mal funcionamiento o fuego.
  • No mantener el dispositivo en la mano tras haberlo encendido, a no ser que las instrucciones establezcan que se puede hacer.
  • Vestir ropa sin capucha ni cordones.
  • No transportar fuegos artificiales en los bolsillos de las prendas; la fricción puede hacer que exploten.
  • Tras los fuegos, asegurarse de que las personas que estén ayudando a limpiar los restos utilicen pinzas o guantes para no quemarse.
  • No tirar fuegos artificiales usados a una hoguera bajo ningún concepto.

 Dr. Manuel Páez.