Actualmente la caries dental es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia, sobre todo en edad preescolar. No sólo es infecciosa y transmisible sino que presenta graves consecuencias en la salud del niño; dolor intenso, infecciones faciales, disminución del desarrollo físico y en la capacidad de aprendizaje.
Los niños con caries en los dientes de leche, probablemente mantengan de adultos esta tendencia derivando en posibles restauraciones del diente. Estos factores de riesgo se dan por una higiene oral escasa, lactancia materna de forma continuada durante la noche sin limpieza de los dientes tras la toma, consumo frecuente de golosinas o bebidas ricas en azúcares, presencia de placa bacteriana y presencia elevada de Estreptococos Mutans.
Debemos educar a nuestros hijos en hábitos saludables, como la ingesta de verduras crudas, frutas, queso, frutos secos… y una higiene dental diaria, haciendo incapié en la noche. Esta educación debe comenzar durante el embarazo y primeros años de vida del niño.
Por edades recomendamos que antes de los primeros dientes fomentemos un hábito de higiene oral a través de masajes en las encías, bien con gasas humedecidas, pañitos especiales o dedales de silicona. Más adelante, alrededor de los 18 meses utilizaremos un cepillo dental con empuñadura gruesa y cerdas con puntas redondeadas. Haremos especial énfasis en las áreas de unión entre la encía, incisivos superiores y fisuras de los molares. Cuando exista unión entre los dientes y las muelas utilizaremos el hilo dental. A partir de los 7 años los niños tienen más autonomía pero debemos supervisar la higiene bucodental y la forma de hacerlo, somos responsables de su salud.
Las pastas dentales con flúor son seguras y eficaces, previenen la caries y la desmineralización del esmalte, recomendamos poca cantidad y evitar el enjuague después del cepillado.
Acostumbra a tu hijo con la visita rutinaria al Odontopediatra y sigue sus recomendaciones, con ello y la educación en hábitos de higiene ayudarás a que luzca una bonita sonrisa