El sueño juega un papel fundamental en muchas esferas importantes del desarrollo infantil de manera que el conocimiento del hábito de sueno proporciona al profesional una de las puertas de entrada al desarrollo infantil.  Los problemas de sueño en la infancia y la adolescencia, son motivos de consulta cada vez más frecuentes en Atención Primaria (AP) y un buen número de las demandas debidas a estos cuadros clínicos se resuelven o podrían resolverse en este nivel de atención, por lo que los profesionales de este nivel asistencial juegan un papel clave en la detección y manejo de estos trastornos.

Los problemas del sueño en los niños, a diferencia de lo que ocurre generalmente en la edad adulta, pueden tener implicaciones negativas tanto en el desarrollo infantil (conducta, rendimiento escolar, crecimiento) como en la calidad de vida de sus familiares; incluso la preferencia por un determinado horario de sueño del niño (el llamado “cronotipo”) exige que algunos niños necesiten acostarse y levantarse pronto mientras otros lo necesitan hacer tarde.

Los profesionales de AP son normalmente los primeros a los que consultan los padres de estos pacientes para pedir consejo y recibir tratamiento. Mediante una adecuada evaluación y tratamiento en los más jóvenes sería posible prevenir el desarrollo de muchos de los trastornos del sueño en adultos.

Menores de 2 meses

  • Es muy importante que él bebe permanezca despierto mientras come, ya que así empezara a asociar la comida con la vigilia. Es bastante difícil mantener al bebe despierto porque tiende a quedarse dormido. Los padres tienen que hablarle, hacerle pequeñas caricias y estimularle suavemente para que mantenga una cierta vigilia. Es recomendable que los padres alimenten al niño, siempre que puedan, en el mismo lugar, con luz, música ambiental suave y temperatura agradable.
  • Es muy normal que algún intervalo entre las tomas sea más corto o más largo. No importa. Se deben seguir siempre las mismas rutinas.
  • Después de cada comida es importante tener al bebe despierto en brazos durante unos 15 minutos. Esto facilitara la eliminación de gases y, posiblemente, evitara algunos cólicos.
  • Después de cambiarlo, se dejara al bebe en la cuna, procurando que este siempre despierto, para que aprenda a dormirse solito.
  • Estas rutinas se repetirán todas las veces que el niño pida comida durante el día y en la toma que corresponda a la noche, excepto el tiempo que se tenga al niño en brazos despierto después de la toma. Esta será más corta, solo de 5 minutos, porque es la toma que poco a poco el niño ira suprimiendo, y podrá dormir más horas seguidas.
  • Es conveniente que los episodios de alimentación durante la noche sean breves y aburridos. Se trata de lanzar el mensaje inicial al niño de que la noche es para dormir. Cuando se despierte durante la noche para comer, no enciendan la luz, no le hablen ni le arrullen. Aliméntelo pronto y en silencio. Si necesitan cambiarle el panal, háganlo con el menor estimulo posible.
  • Es muy recomendable que la madre siga los mismos horarios de sueño que el niño. Así se evitara, en parte, la depresión postparto. Se ha demostrado que un factor causante de esta depresión es la falta de sueño que sufre la madre cuando alimenta a su hijo.
  • En relación con el sueño, es importante saber lo siguiente:
  • El llanto no es igual a hambre. Durante los primeros meses, el llanto es el único medio que tiene él bebe de comunicarse. Es importante conocer los tipos de llanto para poder atender correctamente al bebe. Cuando el niño tiene hambre, el llanto es enérgico y, poco a poco, se hace más fuerte y rítmico. En ocasiones, él bebe puede golpearse la mejilla, se muerde el puno o se chupa los dedos. Cuando siente dolor, el primer gemido es agudo y prolongado, seguido de una larga pausa de apnea y jadeos cortos, para luego volver a gritar. Si tiene gases, estira y encoge las piernas y los brazos. Cuando el niño se siente solo, empieza con un quejido, seguido de una protesta que cesa en cuanto se le coge en brazos. Cuando el bebe está nervioso, llora con fuerza y no responde a los intentos que hacen sus padres para calmarle. Suele deberse a un exceso de estímulos y habitualmente este tipo de llanto aparece por la tarde.
  • Eviten jugar con él por la noche, reserven esa actividad, o cualquier otra que estimule al bebe (mimos, carantoñas…), para los periodos en los que permanece despierto durante el día.
  • Se debe colocar al niño en la cuna cuando este despierto pero somnoliento. Su último recuerdo antes de dormirse debe ser la cuna y no la presencia de alimento. Se trata de que acepte la cuna como un espacio familiar nocturno.
  • Desarrollen, desde el principio, una rutina presueño (por ejemplo, baño-masaje-una nana o cualquier otra actividad rutinaria y tranquila) que debe finalizar en el dormitorio.
  • Sin embargo, no es conveniente que se duerma tan pronto como la cabeza toque el colchón. Los niños tardan en dormirse unos 20-30 minutos. Los padres deben procurar no estar presentes en ese periodo.

Entre 2-5 meses

  • Hacer siempre lo mismo a la hora de acostar al niño. Utilizar distintas rutinas puede dificultar el desarrollo del hábito de sueño.
  • No despertar al bebe por la noche para alimentarlo. Si se inquieta, conviene esperar 5 minutos para ver si tiene hambre. Antes de alimentarlo, la madre debe tratar de arrullarlo durante un periodo breve. Si es preciso alimentarlo, hay que reducir el tiempo que le ofrece el pecho o la cantidad de leche del biberón.
  • Alrededor de los 3 meses, deberán tomar decisiones respecto del lugar en el que el niño va a dormir y hacer los cambios oportunos; por ejemplo, traslado del capacho/cuco a la cuna, del dormitorio paterno a su propia habitación.

Entre 5-12 meses

  • Durante los primeros 8 meses puede ser habitual y normal que el bebe se despierte por la noche. No se le debe alimentar, pues a esta edad un niño sano ya no lo necesita, y hay que procurar no alterar el ambiente, encendiendo la luz o sacándolo de la cuna. Se debe consolar al niño con caricias y frases cariñosas.
  • Se le puede proporcionar un objeto transicional; por ejemplo, un peluche o un juguete seguro, que le sirva de compañero de cuna.
  • Se dejara abierta la puerta del cuarto.
  • Cada día lleven a cabo y completen la rutina presueño que hayan establecido (baño-pijama- canción-cuento o cualquier otra acción rutinaria y tranquila que a ustedes les funcione) y que debe finalizar en el dormitorio del niño.
  • Asegúrese de colocarlo en la cuna o la cama somnoliento pero aun despierto para darle la oportunidad de aprender a dormirse por si solo.

A partir de los 12 meses

  • El ambiente debe ser tranquilo y oscuro.
  • La temperatura de la habitación debe ser confortable: un exceso de calor o de frio favorece el despertar nocturno.
  • El ruido ambiental será el mínimo posible.
  • La hora diaria de acostarse debe ser aproximadamente la misma todos los días. La hora diaria de levantarse debe ser aproximadamente la misma todos los días.
  • Hay que evitar acostarlo con hambre. Sin embargo, el exceso de líquidos favorece el despertar nocturno.
  • El niño debe aprender a dormirse solo, sin ayuda. Si tiene rabietas, no hagan caso; los padres deben salir de la habitación y, si se levanta, deben acostarlo rápidamente, evitando hablar con él. Sobre todo, la actitud de los padres debe ser firme: hay que hacer siempre lo mismo y estar seguros de que eso es lo que hay que hacer.
  • Se tiene que transmitir el mensaje de que se le está enseñando a dormir, de manera autónoma, y que no se trata de ningún castigo ni de una disputa entre padres y niño.
  • La actividad física vigorosa se evitara 1-2 horas antes de acostarlo.
  • Se evitaran ciertos alimentos, como los refrescos de cola, el chocolate…
  • Hay que evitar las siestas muy prolongadas o tardías.
  • recuerden que la rutina previa a la hora de acostarse debe finalizar en el dormitorio del niño. Completarla cada día, de la misma forma, ayuda a que se sienta seguro y pueda predecir y anticipar lo que se espera de él.

Al cumplir los 2 años

  • Cuando el niño proteste y llore durante la noche, se debe reflexionar sobre lo ocurrido durante ese día. No se le debe chillar; hay que darle la seguridad de que los padres están para tranquilizarlo si lo necesita.
  • Los padres no deben imponerse a sí mismos ninguna hora límite para conseguir que el niño duerma bien. Probablemente no se cumplirá y estará todavía más tenso. Deben limitarse a seguir las rutinas.
  • No se debe perder la calma cuando se despierte a media noche. Se debe transmitir el mensaje de que es capaz de disfrutar durmiendo solo. Si los padres se enfadan, solo conseguirán que el niño se agite aún más.
  • Si ha habido algún cambio reciente en la vida del niño, no se debe esperar que duerma profundamente.
  • Si se le permite que duerma fuera de la cama, no le ayudara en absoluto a aprender a dormirse solo.
  • Los padres deben pensar que, al dormir en su misma cama, se altera la fisiología del sueño del niño, además de la suya. El sueño de los niños mayores que duermen con sus padres es menos reparador y con más riesgo de asfixia.
  • El pecho, el biberón o el chupete parecen muy útiles para dormirse, pero acabara necesitándolos cada vez que tenga que dormirse, y en cuanto se despierte.
  • Establezcan unos límites claros (número de cuentos, canciones…), si el niño se queja o anda con rodeos a la hora de quedarse solo.
  • La pareja debe turnarse: descansaran más y el niño no dirigirá la noche. Si esto no es posible, se debe hacer una pausa cuando los padres pierden los nervios. Lo importante es trasmitir tranquilidad y seguridad educativa.
  • Cada familia tiene su nivel de tolerancia y sus propias creencias: no hay sistemas buenos ni malos, solo diferentes.

Entre 2-5 años

  • Durante el día, es recomendable que los niños duerman la siesta, como complemento al sueño nocturno.
  • Eviten acostarlo con hambre o exceso de líquido.
  • Prescindan del consumo de bebidas/alimentos excitantes (chocolates, refrescos de cola…).
  • Traten de evitar cualquier actividad vigorosa 1-2 horas antes de acostarlo.
  • Eviten las siestas muy prolongadas o tardías.
  • Tengan especial cuidado de no potenciar la angustia o los miedos, aludiendo a ≪cocos, fantasmas, hombres del saco…≫.
  • Eviten asociar comida o sueno a castigo o rechazo.
  • Cuando de manera esporádica el niño tenga dificultades para conciliar el sueño, se debe reflexionar sobre lo acontecido ese día y no se le debe chillar. Se debe transmitir seguridad y tranquilidad.
  • No debe imponerse ninguna hora límite para que se duerma ese día: le será muy difícil cumplirla y aumentara su angustia y nerviosismo.
  • No hay que perder la calma. El mensaje que intentamos trasmitir es: ≪eres capaz de disfrutar durmiendo solo≫.
  • Si los padres se enfadan, el niño se agitara aún más. La pareja debe turnarse; si no es posible, hay que abandonar la habitación durante unos minutos, descansar, beber agua y, cuando el padre/la madre este más tranquilo/a, reiniciar la tarea.
  • A esta edad, dormir fuera de la cama de manera rutinaria no le va a ayudar a aprender a dormirse.

Etapa adolescente

Dirigidos a las familias

  • Es importante tener información acerca de los cambios en la adolescencia, especialmente sobre el retraso normal del inicio del sueño, las mayores necesidades de dormir y las alteraciones que producen en el sueño el uso de móviles, Internet… inmediatamente antes de acostarse.
  • Hay que aprender a reconocer en el joven los signos de déficit de sueño: irritabilidad, dificultad para despertarse, recuperación del sueño durante el fin de semana…
  • Hay que dialogar familiarmente sobre el sueño y su influencia para la salud y el bienestar. El objetivo es sensibilizar al adolescente acerca de la importancia del sueño.
  • Se debe tener presente la importancia que tiene el ejemplo de buenos hábitos de higiene del sueño por parte de los padres.
  • Conviene tratar de favorecer en el hogar, al final de la tarde o primeras horas de la noche, un ambiente favorable al sueño.
  • Se debe tratar de evitar que el joven pueda compensar el déficit de sueno acumulado durante la semana con un aumento de horas de sueño los fines de semana, mas allá de lo razonable. Si se deja que duerma un par de horas más, puede resultar beneficioso; pero, si se levanta el domingo a mediodía, hará difícil retomar la hora habitual de acostarse esa noche.

Dirigidos al propio adolescente

  • Realización de horarios regulares. ! Incluso los fines de semana!
  • Una exposición a luz intensa por la mañana ayuda a adelantar la fase de sueño. No es conveniente utilizar las gafas de sol de forma rutinaria.
  • Hay que favorecer las actividades estimulantes en aquellas horas del día con tendencia al sueño.
  • Si se duerme siesta, esta deberá ser corta, entre 30-45 minutos, y a primera hora de la tarde.
  • Hay ciertas sustancias, como el tabaco, el alcohol u otras drogas, que tienen efectos nocivos sobre el sueño y sobre la propia salud en general.
  • Es importante tener una regularidad en los horarios de las comidas.
  • También hay que evitar los estimulantes (cafeína, bebidas de cola…), especialmente después de la comida del mediodía.
  • Hay que practicar regularmente ejercicio físico, si bien nunca en horas previas a la de irse a la cama.
  • Hay que evitar las actividades de alerta (estudio, videojuegos, uso de móviles…) una hora antes de dormir.
  • Hay que evitar dormirse con la televisión puesta, porque esto disminuye la profundidad del sueño. Idealmente, no hay que colocar la televisión en el dormitorio.
  • Es bueno aprender a relajarse y a expresar adecuadamente las emociones.

 

Dra. Carmen Martínez