Los adultos no somos los únicos que apretamos los dientes. Cada vez es más frecuente que los niños aprieten o rechinen sus dientes de forma inconsciente, sobre todo entre los 6 y los 10 años, coincidiendo con la caída de los dientes de leche y la salida de los definitivos. Lo hacen sobre todo durante la noche, ejerciendo tanta presión que parece que vayan a romperlos. Pese a ello, en principio no debemos preocuparnos: aunque suele llamársele bruxismo infantil, no es considerada una patología, como sí ocurre con los adultos, y tiende a desaparecer al entrar en la adolescencia.

            El bruxismo infantil es en realidad una forma natural de desarrollar la dentición y estimular la formación muscular y ósea de los huesos de la cara; un hábito de desarrollo que disminuye progresivamente al salir las muelas permanentes y dientes incisivos. Por tanto, inicialmente no es necesario ningún tratamiento. Sin embargo, si perdura en el tiempo puede provocar una serie de problemas en el niño, como dolor e inflamación de la mandíbula, dolores de cabeza y oído y desgaste en los dientes.

            Por tanto, como suele tratarse de un proceso fisiológico común, lo primero es esperar. Si pasados varios meses el niño sigue rechinando los dientes, debemos acudir al dentista para buscar las causas y encontrarle una solución.

            El  bruxismo infantil puede ser resultado de toda una amalgama de causas psicológicas o físicas. Entre las primeras encontramos todos aquellos trastornos o alteraciones que pueden desencadenar tensión emocional o estrés, como la hiperactividad o cambios en la vida del niño (mudanzas, ingreso en la guardería, nacimiento de un hermano, separación de los padres, etc.). Y, entre las segundas, caída de los dientes de leche y aparición de los dientes permanentes o mala oclusión-mala posición de los dientes que interfiere al cerrar la mandíbula. Si le preguntamos a las abuelas por qué aprieta el niño los dientes, probablemente responda rápidamente: “Porque tiene parásitos”, pero lo cierto es que no está demostrado que la presencia de parásitos intestinales sea una de las causas del bruxismo infantil.

            A continuación te damos cinco consejos para mitigar los efectos que el bruxismo infantil puede provocar en tu hijo:

  1. Disminuye su actividad física y mental antes de dormir. Puedes usar técnicas de relajación, aromaterapia, un baño relajante antes de irse a dormir, pasear, leerle un cuento. Es importante que no se vaya triste o enfadado a la cama.
  2. Evita que realice conductas parafuncionales, como morderse las uñas, labios u objetos (por ejemplo, lápices).
  3. Evítale ejercicios extenuantes.
  4. No dejes que se quede dormido con la televisión encendida.
  5. Si notas síntomas de apretamiento, llévalo a tu dentista. Puede que tu hijo esté desarrollando una mala oclusión que agrave el bruxismo, por lo que es conveniente que sea diagnosticado por un profesional.

            En definitiva, el bruxismo infantil se produce cuando el niño aprieta y rechina los dientes, normalmente mientras duerme, y los padres deben estar atentos a su evolución e intensidad, intentando reducir las posibles causas que lo provocan para que el niño duerma más relajado y tranquilo y evitar los problemas derivados de este trastorno.

Dr. Manuel Páez Velasco