A los virus les ayuda el hecho de que más personas estén contagiadas, se convierte así en un factor de propagación más. Si podemos llevar a cabo algunas medidas para evitar el contagio;
Lavarse las manos con jabón tras pasar por el aseo o antes de una comida puede evitar muchas infecciones. Pero con el frío a veces a los pequeños les entra pereza incluso acudir a la ducha. ¡Convierte la higiene en un juego! evitarás la propagación de los virus.
Con la falta de ventilación en invierno debido al frío se fomenta la aparición de otros microorganismos, como son los hongos o las bacterias. A un aumento de la ventilación por la mañana acompañamos una limpieza a fondo con productos que eliminen bacterias, hongos y virus.
Además de tratar de que la persona enferma no ande esparciendo los virus aquí y allá, es recomendable desinfectar aquellos objetos que entren en contacto con ella, como el grifo o los picaportes. Ésta limpieza podría llevarse a cabo en los centros educativos, especialmente en las aulas donde los pequeños pasan casi todo el día.
Por último hay que tener en cuenta que la mayoría de los casos se resuelven acudiendo al pediatra y guardando tiempo en la cama. El cuerpo tiene las herramientas para luchar contra este tipo de infecciones, pero necesita las condiciones apropiadas como un buen abrigo, ropa de cama debidamente desinfectada  y seguir las indicaciones del pediatra.